Descarga las siluetas para el ejercicio
El PDF Siluetas de pareja reúne las cuatro láminas para explorar tus preferencias, lo que crees que le gusta a tu pareja, el disfrute de cada persona y los límites. Utiliza las instrucciones de esta entrada como apoyo.
PDF · 4 páginas en horizontal. Puedes imprimirlo y completarlo a mano. Si no tienes colores, escribe las categorías junto a cada marca: agradable, excitante, disfrute propio, disfrute que atribuyes a tu pareja y contacto que prefieres evitar.
Hablar sobre sexualidad no siempre es fácil. A veces damos por hecho que nuestra pareja sabe qué nos gusta, cómo nos gusta o qué zonas preferimos que no toque. Sin embargo, nuestros gustos no tienen por qué coincidir con lo que la otra persona imagina. El ejercicio de las zonas eróticas en pareja propone llevar estas preferencias al papel para poder compartirlas con más claridad.
¿Qué es el ejercicio de las zonas eróticas?
Es una tarea de autoconocimiento y comunicación que utiliza siluetas corporales para señalar preferencias, sensaciones y límites. Cada persona refleja qué contactos le resultan agradables, cuáles le generan excitación y cuáles prefiere evitar.
Después, el ejercicio invita a pensar en la otra persona: qué creemos que le gusta, de qué manera y qué partes de su cuerpo nos gusta tocar por nuestro propio disfrute. Ponerlo por escrito ayuda a distinguir entre lo que sabemos porque lo hemos hablado y lo que estamos suponiendo.
El documento que acompaña esta entrada incluye cuatro láminas. Las siluetas son orientativas: puedes añadir palabras, flechas o notas para representar mejor tu cuerpo y tus preferencias. No hace falta tener todas las respuestas ni rellenar cada zona.
Antes de empezar: un espacio sin presión
- Acordad si os apetece hacerlo. Es una propuesta para personas adultas que quieren conversar sobre su intimidad; cualquiera puede preferir dejarla para otro momento.
- Empezad por separado. Cada persona puede usar una copia y decidir después qué desea compartir.
- Buscad tranquilidad y privacidad. No es necesario realizar el ejercicio durante un encuentro sexual ni acompañarlo de contacto físico.
- Dejad espacio a las dudas. «No lo sé todavía», «depende del momento» o «prefiero no responder» también son respuestas válidas.
Cómo completar las cuatro láminas
1. Reconoce tus preferencias
En la primera lámina, marca en verde las zonas de tu cuerpo en las que el contacto de tu pareja te resulta agradable o placentero. Utiliza el morado para las que te resultan excitantes. Una misma zona puede tener ambos significados.
Añade cómo prefieres ese contacto: por ejemplo, una caricia suave, un beso o una presión determinada. Puedes indicar también cuándo te apetece. El lugar importa, pero la forma y el contexto también.
2. Piensa en lo que le gusta a tu pareja
En la segunda lámina, utiliza de nuevo el verde y el morado para señalar las zonas que tocas con la intención de que a tu pareja le resulten agradables o excitantes. Anota también de qué manera crees que prefiere ese contacto.
Esta parte recoge tu percepción, no una certeza sobre lo que siente la otra persona. Cuando compartáis las respuestas, su explicación tendrá más valor que cualquier suposición previa.
3. Diferencia el disfrute propio y el compartido
La tercera lámina propone otra mirada: marca en rosa las zonas del cuerpo de tu pareja que te gusta tocar porque te resultan excitantes a ti. En naranja, señala las zonas de tu cuerpo que crees que tu pareja toca para su propio disfrute.
Que un contacto le guste a quien lo realiza no significa que le resulte agradable a quien lo recibe. Hablar de esta diferencia permite preguntar y escuchar con más claridad.
Identifica los grupos de siluetas como «mi cuerpo» y «cuerpo de mi pareja» para evitar confusiones. Añade las formas de contacto que quieras comentar, sin dar por hecho que la otra persona siente lo mismo.
4. Señala tus límites
En la última lámina, marca en rojo las zonas en las que no te resulta agradable que tu pareja te toque. Puedes precisar si prefieres evitar todo contacto en esa zona o una forma concreta de tocar.
No necesitas justificar un límite ni aceptar algo para que la otra persona se sienta mejor. También puedes cambiar de opinión: lo que te apetecía en otro momento puede no apetecerte ahora.
Completar el mapa no equivale a dar permiso para llevarlo a la práctica. El consentimiento debe ser libre y puede retirarse en cualquier momento, como explica la guía de Planned Parenthood sobre consentimiento sexual.
Cómo compartir las respuestas en pareja
Elegid un momento tranquilo y comentad solo lo que cada persona quiera compartir. Puede ayudar empezar con preguntas concretas: «¿Hay algo que te haya sorprendido?», «¿Cómo prefieres que te pregunte?» o «¿Qué te gustaría que entendiera mejor?». Escuchad la respuesta antes de explicar vuestra propia intención.
Podéis encontrar coincidencias y diferencias. En lugar de discutir quién tenía razón, intentad aclarar las preferencias: «Esa zona me gusta, pero con menos presión» o «A veces me apetece y otras prefiero que me lo preguntes». El objetivo es conoceros mejor, no comprobar cuánto acertáis.
Los gustos pueden cambiar con el tiempo; el mapa es una conversación abierta. Si aparecen dolor, malestar o recuerdos difíciles, podéis parar. No es necesario forzar la tarea: un acompañamiento profesional puede ayudar a explorar esas dificultades respetando el ritmo de cada persona.
Expresa lo que necesitas
Una preferencia puede ser difícil de explicar al principio. Ponerla en palabras o señalarla en una silueta ofrece una forma concreta de iniciar la conversación.
Escucha sin dar por hecho
Conocer a tu pareja también implica dejar espacio a lo que ha cambiado. Preguntar y respetar su respuesta ayuda a cuidar la comunicación y los límites.
Hablar de intimidad también se aprende
Si te cuesta expresar tus necesidades o estas conversaciones generan malestar, en LM Psicología podemos escucharte y orientarte sobre la atención más adecuada para tu situación.